De 5 días de retraso a tener el CRM al día en 24 horas
Educaria lleva 50 años creando tecnología para colegios. Su equipo comercial en Argentina no tenía un problema: tenía procesos claros y un equipo comprometido. Lo que buscaba era un salto de calidad. Esta es la historia de lo que pasa cuando una operación ordenada suma inteligencia artificial: el registro pasó de 5 días al mismo día, y el coaching se volvió autoservicio.
Denise Pluis es jefa de ventas de Educaria en Argentina. Educaria lleva 50 años generando soluciones tecnológicas para instituciones educativas —tiene sedes en España, Chile y Argentina—, y en el mercado argentino comercializa Acadeu, el sistema de comunicación y gestión para colegios. Su equipo son siete personas: tres SDR y tres ejecutivas de cuenta.
El punto de partida de este caso es distinto al de la mayoría. "No es que no estuviéramos apegados a procesos", aclara Denise. "A veces parece que la herramienta viene a salvaguardar algo. Si uno tiene un equipo bastante comprometido y los procesos bastante delineados, una solución como Samu es justamente ese salto de calidad." No vinieron a apagar un incendio: vinieron a buscar cómo mejorar el trabajo diario. En agosto de 2025 arrancaron el piloto. Un año después, la retrospectiva la sorprendió a ella misma: "No nos dábamos cuenta de todo lo que habíamos sumado este último año."
Un equipo ordenado que buscaba su salto de calidad
Este caso no empieza con un problema — empieza con una ambición. El equipo comercial de Educaria en Argentina ya tenía lo básico resuelto: procesos delineados, un equipo comprometido, un CRM en uso. "No es que la herramienta viniera a salvaguardar algo", explica Denise. "Si uno tiene un equipo comprometido y los procesos delineados, una solución como Samu es ese salto de calidad."
La búsqueda arrancó por una pregunta que muchos líderes se estaban haciendo: ¿de qué manera puede cooperar la inteligencia artificial en el trabajo diario? "Después vimos que nos venía a apoyar en más cuestiones de las que imaginábamos."
Reescuchar 40 minutos para encontrar un dato
Antes de Samu, la información existía — pero encontrarla costaba. La central telefónica grababa los llamados; las videollamadas, muchas veces, no quedaban registradas, y cada ejecutiva generaba su propio material por su cuenta. No había proceso de análisis ni de registro unificado. "Si queríamos buscar un dato y la llamada estaba registrada, era volver a escuchar desde 5 a 40 minutos, hasta una hora, tratando de encontrar esa información. O la información se había perdido y había que volver a consultar al cliente."
Y estaba el otro costo, el silencioso: una ejecutiva de cuenta sale de una videollamada y entra a la siguiente. Las anotaciones que debía volcar al CRM esperaban. "De golpe, podía tardar hasta cinco días en tener el registro completo en el CRM." Cinco días en los que el estado real de cada negocio vivía en la memoria y en los cuadernos del equipo.
El mismo día, el 100% en el CRM
Hoy la foto es otra. "El 100% de la información, de la documentación, de las interacciones con los clientes, está en el CRM, ya que está integrado con Samu, y viaja en el mismo día. No hay ningún registro que tarde más de 24 horas en llegar."
Pero para Denise el punto no es solo la velocidad — es qué información llega y cómo. El equipo configuró qué datos se extraen de cada conversación, adaptados a su forma de trabajo. Y ahí apareció el número que más le importa: "Registramos hasta un 10% de mejora en los próximos pasos. No solo actividades: los compromisos asumidos con el cliente. Si generamos un compromiso, sabiendo bien qué le interesaba y qué decisión tomamos en conjunto, hay muchísimas más posibilidades de cierre."
El coaching se volvió autoservicio
Antes, aprender de un compañero exigía logística: sesiones donde todos llamaban juntos, o acompañar una reunión para ver cómo se hacía. Eso sigue existiendo — pero dejó de ser la única vía. "Si hoy quiero ver qué está haciendo mi compañero, puedo acceder tranquilamente a sus materiales y a las recomendaciones que el sistema le da a cada persona, basadas en lo que yo como líder cargué en Samu."
La mecánica es simple: Denise define qué es importante para la empresa —el scoring está adaptado por tipo de interacción, con lo que se espera de cada una— y el sistema se lo devuelve a cada persona del equipo. "Puedo decir: esta persona lo está haciendo bien, equipo, vean qué está haciendo en esto puntual. Es mucho más sencillo que antes."
La manager que ya no vive dentro de la herramienta
El día a día de Denise tiene una particularidad que describe bien el diseño de Samu: podría casi no entrar. "Como están integradas las herramientas, yo podría trabajar sin necesidad de entrar todo el tiempo a Samu. El CRM ya tiene la información que yo necesito, seteada como la necesito." Entra, sí — a los dashboards, o a preguntarle al chat por un negocio puntual cuando quiere indagar más — pero la información la busca a ella, no al revés.
Y ahí está su mirada a futuro: la base de conocimiento que el equipo generó en un año de conversaciones. "Tengo información supervaliosa de qué funcionalidades están buscando los clientes, qué valoran del soporte técnico, menciones a competidores. Data estratégica que puedo comunicar a los líderes de otros equipos, por ejemplo a producto." La conversación de ventas dejó de ser solo de ventas: es inteligencia para toda la empresa.
El resumen es commodity; el criterio comercial, no
Un año después, Denise tiene clara la diferencia entre Samu y la ola de herramientas que resumen reuniones. "Hoy me vas a poder nombrar un montón de herramientas que hacen un resumen o toman notas. Eso ya no es el aporte. La diferencia es que está pensado para equipos comerciales: responde de base a modos de calificación, a qué necesito medir, y después solo lo adapto a mi manera de trabajar." Un SDR que califica y agenda, una ejecutiva que evoluciona la negociación — la herramienta ya entiende esa estructura sin que haya que construirla desde cero.
Y detrás del producto, personas: "Detrás de Samu hay personas como Andrés que conocen muchísimo de ventas. Una herramienta sin personas que comprendan de lo que estamos hablando puede terminar siendo una herramienta que incorporas y que al poco tiempo ya no te resuena."
"No es la varita mágica"
Su consejo para otros managers comerciales es el más honesto del catálogo — y por eso el más creíble.
"Cuando hablamos de inteligencia artificial parece que va a pasar algo increíble sin que yo haga nada. Y requiere compromiso, principalmente del manager: para que le resuene al equipo, tiene que estar configurada en la forma de trabajo que realmente usan. Si ya estamos en una situación donde tenemos claro quiénes somos, a quiénes les vendemos y cuál es nuestro proceso, y un equipo comprometido — sin duda incorporaría una herramienta como esta."
— Denise Pluis, jefa de ventas de Educaria Argentina
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